Yo y solo yo puedo rescatarme.
Solo puedo ayudar a quienes lo permiten y reconocen que necesitan ser rescatados.
Pero hoy empiezo por mí, preservando mi salud, mi paz interior y por ende, mi familia, mis amigos…
Hoy me siento agradecida por todo lo que he recibido en la vida, lo bueno que me hizo brillar y crecer y lo malo que me dejó aprendizajes. Hoy tengo paz, ya que cubro todo lo que me rodea con amor. Cuando me alejo de Dios o de lo mejor de mí, estoy perdida.
Las principales causas del sufrimiento emocional se basan en el desamor, en los malos pensamientos, sentimientos y emociones negativas. Pero ya se sabe que el bien y el mal existen, como todos los opuestos. Sabemos que existe la paz porque conocemos el tormento; conocemos la alegría en contraposición a la tristeza. Como en todas las mejores películas, el bien triunfa. Y el final feliz a todos nos hace sentir de lo mejor.
En esta corta o larga vida, siempre nos encontramos con seres que nos hacen sentir muy bien, que ayudan a sanar la peor parte de nosotros y sentirnos a salvo. Pero si necesitamos ayudar a otros, comencemos por nosotros mismos.
Solo yo puedo rescatarme.
Solo yo puedo ser feliz, si me lo permito.
No necesitamos robar energía de los otros para ser felices, necesitamos iluminarlos para estar plenamente en paz y felices. Sí, empiezo por mí.
Sí, quiero ser feliz cuando tenemos demasiadas expectativas con respecto a las actitudes de los demás, nos sentimos frustrados, dar incondicionalmente nos hace sentir plenos sin esperar nada a cambio.
Cada uno de nosotros tiene un compromiso enorme consigo mismo. Proponerse estar mejor, mejor y mejor. Todos, como seres humanos que somos, cometemos errores, pero mi objetivo en esta hermosa vida es ser feliz y ver felices a los míos. La vida en la tierra es una sola, ¡disfrutémosla!
Colaboración de Lau
Argentina
